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Friday, December 25, 2009

Además del RONA, también existía el Russkaya Natsionalnaya Narodnaya Armiya (RNNA: Ejército Ruso Nacionalsocialista), dirigido por un ruso emigrado llamado S. N. Ivanov. La unidad fue formada en Ossintorf, cerca de la línea de ferrocarril Orsha-Smolensko. Estaba organizado según el sistema ruso y equipado por completo con las armas tomadas a los soviéticos. Su personal llevaba uniformes del Ejército Rojo, con escarapelas de tipo zarista de color blanco, rojo y azul. Los miembros rusos de la unidad, al igual que le sucedió a muchas otras unidades al servicio de los alemanes, asumieron que eran el núcleo de un futuro gran ejército ruso de liberación. Por lo tanto, decidieron llamar a su embrionaria formación RNNA. A finales de 1942, la formación contaba con 7.000 hombres, organizados en cuatro batallones e infantería, un batallón de artillería y un batallón de ingenieros. Los reclutas procedían principalmente de los campamentos de prisioneros. Algunos emigrados también decidieron apuntarse a la RNNA, incluido en teniente conde G. Lamsdorff y el teniente conde S. von der Pahlen. El primer gran combate de la formación tuvo lugar en mayo de 1942, en la zona de Yelnia, al este de Smolensko. A unos 300 soldados de la RNNA se les asignó la tarea de tantear las posiciones del embolsado Tercer Ejército soviético, una operación que tardó varias semanas. En diciembre de 1942, el RNNA tenía aproximadamente el tamaño de una brigada alemana y era una formación bien entrenada. El Feldmarschall Hans von Kluge, comandante del Grupo Ejército Centro, tras haber inspeccionado personalmente la unidad, quedó impresionado por lo que vio; pero dio la orden de que la formación fuese dividida en batallones individuales y estos asignados a unidades alemanas diferentes. Este tipo de actos estaban en línea con la orden de Hitler de mantener a todas las unidades de rusos por debajo del tamaño de un batallón. El RNNA casi se amotinó como respuesta, dado que la orden acabo con cualquier pensamiento que tuvieran de ser el embrión de un Ejército ruso de liberación. El problema se solucionó cuando varios oficiales del RNNA fueron ascendidos y se paralizó la disolución de la unidad. No obstante, el daño ya estaba hecho y los soldados del RNNA dejaron de confiar en los alemanes. Los que quedaron fueron posteriormente incorporados a la formación ROA. Junto al RNNA se encontraban las llamadas Legiones orientales (Ostlegionen). A finales de 1941, Hitler fue visitado por el general Erkilet, del estado mayor turco, que rogó al Führer que interviniera a favor de los prisioneros del Ejército ruso de nacionalidad turca. Hitler, encantado con la posibilidad de conseguir a Turquía como aliado, concedió el permiso en noviembre para la creación de una Legión turquina. El experimento fue un éxito tal, que a finales de año ya se habían creado otras legiones orientales: la Legión musulmana caucásica (más tarde dividida en Legión caucásica del Norte y la Legión Azerbayana), la Legión georgiana y la Legión Armenia. Además, a mediados de 1942 ya se habían creado también las Legiones tártara de Crimea y la de tártaros del Volga. Hitler, precavido ante el rápido crecimiento del número de legiones, decidió que estas se organizaran en unidades no mayores de un batallón y luego fueran ampliamente dispersadas entre las unidades del Ejército alemán, para impedir que llegaran a convertirse en un riesgo para la seguridad. Una excepción, para quedar bien con los turcos, fue la creación de la 162ª División de infantería turquina (turca), en mayo de 1943, para servir como unidad matriz de los diferentes batallones de las legiones. La legión más interesante es la Sonderverband Bermann, creada por el jefe de la Abwehr, el almirante Canaris, compuesta por georgianos, armenios, azerbayanos y otros prisioneros de guerra caucásicos. El plan era lanzar a la unidad en paracaídas, detrás de las líneas soviéticas, para que actuara como “quinta columna”. La idea quedó en nada y sus dos batallones terminaron luchando en el frente.

Wednesday, December 23, 2009

Además de unidades organizadas por los alemanes, hubo otras formaciones más adecuadas que fueron brevemente independientes antes de que los soldados del Reich tomaran el mando para organizarlas y entrenarlas. La más famosa de dichas formaciones independientes fue la brigada Kaminski. Se trataba de una milicia local, cuyos miembros se reunían a los límites del bosque Bryansk, en la pequeña ciudad bielorrusa de Lokot, a finales de 1941, para protegerse a sí mismos de los partisanos rusos. Estaba mandada por Bronislav Vladislavovich Kaminski, que hablaba alemán con fluidez y se había pasado cinco años en el gulag por “intelectual”. A mediados de 1943, animado por los alemanes, su brigada contaba con 10.000 hombres divididos en 14 batallones de fusileros, además de una batería anticarro y compañías de apoyo. Cada batallón constaba de cuatro compañías de fusileros, además de secciones de morteros y artillería. También contaba con blindados, pues tenía ocho tanques (un KV-1, dos T-34, tres BT-7 y dos BA-20), tres transportes blindados para tropas (un BA-10 y dos BA-20), dos tanquetas, coches y motocicletas. Kaminski se llamaba a sí mismo “el señor de la guerra del bosque de Bryansk” y se le dio la importante misión de combatir a los partisanos de la zona. Llamaba a su fuerza Russkaya Ovsoboditelnaya Narodnaya Armija (RONA: Ejército Ruso de Liberación Nacional). El RONA se encargaba de la seguridad durante la cosecha, escoltaba trenes especiales con alimentos, guardaba las líneas de ferrocarril y organizaba expediciones anti-guerrillas en las zonas de partisanos. A finales de agosto de 1943, al situación en el distrito de Lokot se estaba deteriorando, por lo que Kaminski evacuó el RONA y sus civiles hacia la ciudad de Lepel, en la región de Vitebsk. La misión de la brigada en Bielorrusia era guardar la retaguardia del Tercer Ejército Panzer. Dada la elevada actividad partisana a comienzos de 1944, el RONA fue trasladado a la ciudad de Djatlovo, en Bielorrusia occidental. En la primavera de 1944, los alemanes llevaron a cabo algunas operaciones contra los partisanos en la región situada entre Minsk y Lepel. El RONA actuó en ellas como parte de un grupo encabezado por el SS-Obergruppenführer Gottberg, con la categoría de brigada de asalto. Para entonces había sido admitida en las Waffen-SS como SS-Sturmbrigade RONA y Kaminski hecho Waffen-Brigadeführer. La brigada actuó con tanta valentía y coraje que Kaminski fue condecorado con la Cruz de Hierro de 1ª clase por sus esfuerzos. En julio de 1944 la brigada se convirtió en la 29ª División SS Waffen Grenadier (Russische Nº 1). Muchas unidades rusas se encargaron del control y detención contra los sangrientos partisanos comunistas que masacraban a quienes estuvieran en contra del régimen de Stalin.
En el frente oriental, la zona situada entre la retaguardia y el frente hasta una profundidad de 160 km, estaba controlada por el Ejército alemán. Luego venían los Reich Comissariats, que estaban bajo control de las SS o del ejército. Al principio, la actividad partisana en las zonas ocupadas por los alemanes fue escasa, pero debido a los constantes esfuerzos de los aliados por expulsar a los soldados alemanes, la actividad criminal de los comunistas se intensificó de manera alarmante. A mediados de 1942 había crecido enormemente. No había instrucciones militares ni políticas para las fuerzas de ocupación alemanas sobre el tratamiento debido a los civiles en territorio infestado de partisanos. A pesar de ello, siempre, el ejército del Reich se comporto con honorabilidad y respeto hacia los civiles inocentes, de hecho la gran mayoría los veía como libertadores y no como invasores.
Las regiones con altas actividades partisanas primero eran acordonadas y rastrilladas en busca de los focos rebeldes, luego se protegía a la población civil, en algunos casos trasladándolas hacia lugares seguros, ya que los rebeldes comunistas fusilaban a sangre fría a cualquier persona que simpatizara con los alemanes. Los refugiados que no eran fusilados por los partisanos comunistas eran, algunas de ellas contratadas para trabajar en fábricas alemanas.
Desgraciadamente para los alemanes, las zonas de partisanos, por lo general, se encontraban situadas en terreno pantanoso o de bosque, en el cual era difícil penetrar y sanear. Además, minas y trampas se cobraban su precio en los soldados alemanes, o los aliados soviéticos que caían luchando por la libertad y ante el salvaje y brutal comunismo.

Tuesday, December 22, 2009

Las primeras unidades de voluntarios alistados en Rusia fueron creadas en otoño de 1941 por comandantes individuales del Ejército alemán. Siguiendo su propia iniciativa, organizaron unidades auxiliares con desertores soviéticos, prisioneros (a mediados de octubre de 1941 los alemanes contaban con dos millones de refugiados rusos) y voluntarios de las poblaciones locales. El Ejército alemán había subestimado enormemente la cantidad de soviéticos que se unirían a su causa. Se trataba de un enorme desperdicio de potencial mano de obra, sobre todo dada la insatisfacción que existía contra Moscú entre la mayoría de las minorías étnicas no rusas. Los llamados hilfswilligen (ayudantes de voluntarios), o hiwis, fueron empleados como centinelas, conductores, guardianes de almacén, estibadores y demás. Cientos de hiwis desempeñaron también labores de combates. En julio de 1941, por ejemplo, la 134.ª División de infantería comenzó a alistar abiertamente a voluntarios rusos. En la primavera de 1942, había 200.000 hiwis detrás de los ejércitos alemanes y para finales del mismo año se decía que la cifra alcanzaba el millón. Las razones para este rápido crecimiento no son difíciles de encontrar: los comandantes del Ejército alemán se dieron cuenta de que dado el amplio territorio bajo su control y la escasez generalizada de recursos humanos alemanes, tendrían que recurrir a los reclutas locales. Los hiwis servían como individuos o como miembros de un grupo (hasta el tamaño de una compañía) adscritos a unidades alemanes. El experimento hiwi realizado sin autorización ni de Hitler ni del alto mando, fue un éxito, por lo que los alemanes aumentaron lentamente la panoplia de trabajos realizados por ellos, se formalizaron las condiciones del servicio, se les entregaron uniformes alemanes, y sus raciones alimentarias y su paga casi se equipararon a las de los soldados alemanes. El siguiente paso dado por los alemanes fue la organización de tropas voluntarias, llamadas Osstruppen. Estas tropas, vestidas con uniformes alemanes, guardaban carreteras y líneas de ferrocarril, luchaban contra los partisanos rusos en la retaguardia alemana y, en ocasiones, sostuvieron sectores del frente. Por lo general, las Osttruppen estaban organizadas en batallones y para mediados de 1942 ya había seis de ellos sólo en la retaguardia de Grupo de Ejército Centro. Cada batallón era reclutado entre un único grupo étnico, con los enlaces y ciertos puestos de la oficialidad ocupados por oficiales y suboficiales alemanes. Cada batallón contaba con unos 750 hombres, con reclutas conseguidos en campamentos de prisioneros, prisioneros recién capturados y mediante selección forzosa entre los alemanes y los hombres que ya estaban sirviendo en los hiwis. ¿Qué motivo tenían los hiwis y las Osttruppen? Décadas de inhumana política social, étnica y religiosa habían alienado a inmensos grupos de la población soviética en contra de Stalin. Si en el centro de Rusia el estado de terror había aniquilado o mantenido bajo estrecho control a toda la oposición, en las recientemente liberadas repúblicas bálticas de Ucrania, Bielorrusia y Besarabia la dureza del régimen soviético todavía estaba fresca en el recuerdo. Un breve contacto con el sistema del gulag, la NKVD y colectivización agraria habían bastado para mostrar la verdadera naturaleza del régimen comunista de Stalin. Como resultado, las minorías étnicas de la Unión Soviética estaban más que contentas de ser liberadas e, incluso, de unirse a la lucha contra el bolchevismo. El Führer era visto, por todos estas victimas de los abusos del salvaje comunismo, como el héroe libertador que les abriría las puertas de la libertad. Todos ellos odiaban profundamente al tirano Stalin por la colectivización, los campos de trabajo y el reinado del terror, mientras que otros estaban desilusionados con el sistema soviético tras el primer colapso del Ejército Rojo. Sin embargo, la mayoría no quería pudrirse en los gulags soviéticos. Otros, evidentemente, querían conseguir la independencia de sus propias naciones.

Monday, November 2, 2009

Ya se sabe que los heroicos voluntarios españoles dieron su máximo en el combate. Adolf Hitler nos da un breve resumen de estos valientes guerreros: “Extraordinariamente valientes y duros contra los partisanos (los rusos). La División Azul no fue la única unidad militar española de servicio en el frente ruso.
Uno de los ases de la guerra civil española, el comandante Salvador Salas Larrazábal, creo una unidad de combate con veteranos de la guerra española. Estaba compuesta por cinco escuadrones, que se relevaban uno tras otro, consecutivamente, en el frente. No es nada sorprendente que la unidad fuera rápidamente llamada el Escuadrón Azul. Dejo Madrid el 27 de julio de 1941, dos semanas después de la partida de la División Azul. Los pilotos españoles utilizaron cazas Messerschmitt Bf 109 hasta finales de 1942, cuando el 3er Escuadrón fue dotado con Focke-Wulf Fw 190. El Escuadrón Azul fue numerado como 15/JG 27, es decir 15º Escuadrón del Jagdgeschwader (Grupo de Caza) 27 y, posteriormente, JG 51. El escuadrón operaba como apoyo del Grupo de Ejercito Centro y su misión principal era la de proteger a los bombarderos alemanes. La acción mas destacada del 1er Escuadrón tuvo lugar en el avance hacia Moscu y la subsiguiente retirada, mientras el 4º Escuadrón luchaba en la retirada de Kharkov y las batallas de Kursk y Esmolensko, en 1943. En marzo de 1942, la mayoría de las tripulaciones españolas fueron reemplazadas por un nuevo grupo de voluntarios procedentes de España. El 1 de octubre de ese mismo año tuvo lugar otro intercambio de personal. Por lo general, la moral y efectividad de los pilotos españoles se mantuvo alta. Por ejemplo, derribaron un total de 156 aviones soviéticos. El comandante Salas Larrazábal derribo personalmente a siete de ellos y el comandante Cuadra, a diez. Sin embargo, al igual que la División Azul, el Escuadrón Azul fue retirado del servicio en el frente antes de finalizar 1943, para regresar a España en los primeros meses del año siguiente. Un total de 22 miembros del escuadrón fueron considerados muertos o desaparecidos, uno de los cuales termino siendo repatriado después como prisionero de guerra. Además de la parte combatiente, los españoles enviaron un amplio grupo de personal de apoyo al frente oriental. En 1937, el general Franco había nombrado a Mercedes Mil Nolla inspectora general de las auxiliares femeninas de la Sanidad Militar. El teniente coronel Pellicer fue nombrado inspector de hospitales. Las enfermeras españolas de la Sanidad Militar en Alemania vestían un uniforme que incluía una camisa caqui con un poco habitual diseño de bolsillos, botones de cuero marrón oscuro, y cuello y puños blancos. En el cuello lucían el emblema de la Cruz Roja española, mientras que el resto de insignias y condecoraciones se lucían en el bolsillo. También llevaban un cinturón negro con una hebilla gris plata de la Sanidad Militar, una falda plisada caqui, medias marrón claro y zapatos marrón oscuro. El tocado consistía en un griñon caqui y una toca blanca en la que iba enganchada la insignia metálica gris plata de la Sanidad Militar. Los heridos y enfermos graves de la División Azul eran tratados en hospitales en Mestelevo, Riga, Vilna, Königsberg, Berlín y Hof (Saale), dirigidos principalmente por personal medico español, entre ellos muchas enfermeras voluntarias del Ejercito español y de la Sección Femenina de la Falange. En su mayor parte, los voluntarios extranjeros eran tratados por el servicio general de hospitales de reserva alemanes y, por lo general, recibían los mismos cuidados que los propios alemanes. Cuando se necesitaban miembros artificiales, por ejemplo, el gobierno alemán de Adolf Hitler, los proporcionaba. Cuando para la convalecencia eran enviados a sus países, los voluntarios recibían una generosa ayuda en metálico de la contaduría de la Wehrmacht en su país de origen. Mientras estaban de permiso por convalecencia en Alemania, el Gobierno alemán aumentaba su asignación. Solo a los voluntarios españoles que regresaban a España, se les retribuyo el doble de lo que era habitual en esos casos para los demás voluntarios extranjeros.
El Führer admiraba a esos altivos guerreros Iberos que supieron ganarse un lugar de honor en las filas del Reich.

Tuesday, October 6, 2009

Hubo cinco batallones lituanos, formados durante 1943, que fueron asignados a unidades de pioneros alemanes y estuvieron controladas por el Grupo de Ejército Norte. Sus tareas eran la construcción de carreteras, ferrocarriles y defensas. En un principio, las unidades no iban armadas, pero según fue aumentando la actividad partisana se les fueron entregando armas ligeras para protegerse. A muchos miembros de las unidades de construcción lituanas se les pidió después que se unieran a la Waffen-SS; el 40% terminó haciéndolo. En enero de 1943, al HSSPF en Lituania, el SS-Brigadeführer Wysocki, se le ordenó que creara una legión lituana para la Waffen-SS similar a las creadas con los letonios y estonios. Fracasó por completo, pues se presentaron muy pocos voluntarios. Como resultado, Wysocki fue reemplazado por el SS-Brigadeführer Harm, entonces esta vez si los resultados fueron los esperados, aunque con algunas diferencias en cuanto a la utilización de las fuerzas lituanas. Los lituanos pretendían una formación independiente dirigida por oficiales lituanos y fuera del control de las SS. También pidieron que la unidad sólo se utilizara dentro de Lituania, sin salir de sus fronteras. Los alemanes, en cambio, querían justo lo contrario. La discusión continuó hasta febrero de 1944, cuando los alemanes accedieron a las peticiones lituanas. La nueva formación se conoció como Cuerpo Territorial Lituano (en un principio, Himmler se había negado a aceptar a los lituanos basándose en que eran poco de fiar en lo político; sin embargo, a pedido del Führer se les dio participación activa en las SS). El 16 de febrero de 1944 se hizo un llamamiento de voluntarios, que reunió a más de 19.000 entusiastas adeptos al régimen alemán. Los alemanes sólo requerían en esos momentos 5.000, de modo que para no dejar voluntarios afuera se comenzaron a gestarse planes para utilizar el exceso de reclutas como unidades de reemplazo de la Wehrmacht. Esto, en principio no agrado a los lituanos, de modo que para evitar nuevos problemas se accedió a utilizar a los voluntarios sobrantes para formar 13 batallones de policía y una unidad de reemplazo. Las 14 unidades fueron formadas en marzo de 1944 y de inmediato comenzó su entrenamiento militar. No obstante, el 22 de marzo de 1944 el Feldmarschall Walther Model, comandante del Grupo de Ejército Norte, hizo una petición formal para la creación de 15 unidades lituanas para ser utilizadas para guardar los aeródromos de la Luftwaffe. Esto volvió a molestar a los voluntarios lituanos, que solo querían servir dentro de sus fronteras, el 6 de mayo se ordenó la movilización general (como respuesta a la cercanía del Ejército Rojo). El 9 de mayo, las 14 unidades fueron situadas bajo jurisdicción de la Wehrmacht. Esto originó un descontento general entre los voluntarios, que se negaron a aceptar las nuevas disposiciones alemanas. De modo que ante los continuos descontentos, las 14 unidades fueron oficialmente disueltas. De los 19000 hombres originales, solo unos 3000 fueron escogidos para servir en las baterías antiaéreas de la Luftwaffe. En junio de 1944, la Operación Bagration, la ofensiva soviética que combatió al Grupo de Ejército Centro, terminó con la entrada del Ejército Rojo en Lituania. Como respuesta, los alemanes crearon una formación de emergencia, llamada Fuerza de Defensa de la Patria. Consistía en pequeños grupos de tropas lituanas en retirada que fueron organizadas en dos regimientos bajo mando alemán. Fue utilizada en posiciones defensivas cerca de Papiles, donde a comienzos de octubre de 1944 se vio enfrascada en un duro combate con fuerzas soviéticas. Sus tremendas pérdidas hicieron que la formación se retrasara y seguidamente comenzó una retirada general. Los supervivientes de la formación, unos 1000 hombres, se reagruparon después en la Prusia oriental como una nueva unidad, conocida como Batallón de Ingenieros Lituanos. Esta nueva formación constaba de ocho compañías y su misión fue la de trabajar en emplazamientos defensivos a lo largo de la costa báltica. Fue casi destruida al poco de su formación y sólo unos pocos hombres consiguieron escapar por el mar Báltico.

 

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