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Friday, March 12, 2010

Los dragones se empleaban en todos los ejércitos, aunque en la mayoría su función original de infantería montada se había abandonado en 1805. Los dragones solían emplearse como caballería pesada, especialmente en la Península. El paisaje árido y duro que dominaba en gran parte de España producía un alto índice de desgaste, poco ordinario, en la caballería pesada francesa. Los hombres grandes (recuérdese que en la caballería pesada francesa se reclutaban soldados altos y fornidos) y sus caballos enormes se debilitaban en una tierra donde el agua y el forraje escaseaban con frecuencia. A consecuencia de ello, solo un único regimiento de coraceros prestaba servicio en la Península, y se limitaba estrictamente a operaciones llevadas a cabo en el clima mas moderado de Cataluña. Los comandantes franceses se veían obligados a emplear dragones, húsares, chasseurs á cheval y lanceros en la caballería pesada, y así operaban en desventaja si se comparaban con otras fuerzas francesas en Europa. La caballería británica estaba dividida en pesada y ligera en la Península, aunque la primera no llevaba la armadura y los cascos que utilizaban formaciones similares en Francia o en los ejércitos de los aliados contra Napoleón. Los dragones componían el volumen de la caballería pesada y solían ser (únicamente en España) mejores que sus homólogos franceses. Esta disparidad se debió principalmente a que la caballería francesa en España tenía que competir por conseguir reclutas y monturas con los regimientos de coraceros y carabineros que prestaban servicio en otros lugares de Europa, que solían escoger a los mejores. A pesar de que los dragones habían perdido prácticamente su función de infantería montada en Europa, el Ejercito de Estados Unidos empleo cazadores en sus masacres contra los nativos en el valle de Ohio y también en la guerra de 1812. Una carga de cazadores a caballo americanos destruyo la Confederación de Miami en la batalla de Fallen Timbers en 1794 y cazadores a caballo de Kentucky llevaron a cabo una espectacular carga que decidió el resultado en la batalla del Támesis en 1813. Cuando se acentuaron las tácticas de choque tanto en la caballería ligera como en la pesada, las armas de fuego ocupaban un segundo plano después del sable o la lanza. No obstante, la mayoría de soldados de caballería llevaban pistola y algunos también una carabina o mosquetón. La caballería pesada utilizaría sus pistolas cuando atacara una formación en cuadro enemigo, pero era un arma de frustración más que un arma de decisión. En un ataque de caballería se estaba en un estado de movimiento constante y era prácticamente imposible que un jinete al galope pudiera recargar la pistola que ya había descargado. Es posible que también utilizaran pistolas en una méle de caballería, pero cuando se estaba cerca del enemigo siempre se prefería la espada a una pistola de un solo disparo impreciso con una alta probabilidad de fallar el tiro. Era mas probable que la caballería ligera, operando como lo hacia al margen del ejercito y sirviendo de refuerzo constantemente contra la infantería y caballería enemigas, empleara sus carabinas y mosquetones en acción, pero normalmente desmontaban del caballo para hacerlo. Los escuadrones de carabineros y de dragones descargarían antes de dedicarse a un combate cuerpo a cuerpo con el enemigo, pero era poco normal que recargaran sus armas y se dedicaran a disparar. En todas las naciones surgieron rivalidades entre las caballerías ligera y pesada que algunas veces no eran muy saludables. En el ejército francés volaban los insultos entre húsares y coraceros en las tabernas locales, que a menudo terminaban en peleas, mientras que los duelos entre oficiales de las ramas rivales de jinetes eran comunes. No obstante, la caballería era capaz de hazañas prodigiosas e incluso podía competir con la infantería y artillería atrincheradas, como se demostraría en 1812 durante la campaña rusa.

Thursday, November 26, 2009

La infantería, entrenada con nervios de acero, podía cambiar la posición a formación cuadrada para recibir una carga de caballería. Si se organizaban adecuadamente, estos cuadrados de infantería se presentaban a los jinetes que cargaban como una especie de erizo del tamaño de un batallón cuyas cerdas eran las bayonetas, resultando casi inmunes al ataque de la caballería. Este es el motivo por el que un ataque de la caballería, como cualquier maniobra táctica de éxito en un campo de batalla napoleónico, requería una esmerada coordinación de todas las armas combatientes de infantería, caballería y artillería trabajando en combinación. Napoleón insistía en que era imperativo que los asaltos de caballería estuvieran apoyados por la artillería, ya que los jinetes, armados exclusivamente con armas blancas, no podían generar potencia de fuego. Por consiguiente las baterías de artillería estaban vinculadas directamente a divisiones de caballería. Conocidas como artillería a caballo, estas unidades habían montado servidores de una pieza que les permitía estar con la caballería. La artillería a caballo se destino a formar parte integral de cada división de caballería en el Ejército francés. Estas baterías estaban equipadas de cañones ligeros que disparaban balas de 4 o 6 libras (1,8 Kg. o 2,7 Kg.) y proporcionaban el mayor apoyo de fuego a un ataque de caballería. Aunque los proyectiles que disparaban sus cañones eran pequeños comparados con los de la artillería a pie, la artillería a caballo se solía presentar ante objetivos vulnerables, ya que la infantería formaría en cuadrados compactos para resistir un ataque de caballería. Estas formaciones multiplicaban la eficacia de los cañones, que podían evitar su disparo a través de estos grupos compactos de soldados. La habilidad que tenían los artilleros a caballo para moverse con más rapidez que sus homólogos de a pie también permitía que los cañones más ligeros se desplegaran rápidamente en alcances bastante cortos. Si iban a entrar en combate, las baterías de la artillería a caballo también podían hacer ejercicios de precalentamiento y maniobrar alejados de sus atacantes de un modo mucho más rápido que la artillería a pie. Como se ha mencionado antes, los jinetes de caballería, especialmente de la ligera, llevaban pistolas, mosquetones o carabinas en algunas ocasiones. No obstante, su arma principal seguía siendo el sable. La caballería pesada blandía una espada larga, fuerte, de hoja recta, diseñada para empujar. La caballería ligera empleaba un arma más pequeña, con una hoja un poco curvada, diseñada para acuchillar a un oponente. Hubo un gran debate durante toda esta época sobre el modo más eficaz de utilizar una hoja a lomos de un caballo, pero la mayoría estaba de acuerdo con los franceses: de los dos tipos de golpe, el empuje era mucho más letal. En una lucha contra jinetes enemigos, a medida que la carga se iba intensificando y se aproximaba su objetivo, los jinetes ponían sus hojas en horizontal en vez de en vertical, de ese modo la espada se deslizaría con más facilidad entre las costillas de adversario y disminuiría la probabilidad de que el arma se quedara clavada en el cuerpo. El impacto de un jinete a la carga era suficiente para perder la hoja, por eso los soldados de caballería se entrenaban para empezar a sacar su arma tan pronto como hubiera penetrado, y después dar un segundo golpe para acabar con su oponente u ocuparse de un nuevo adversario si el primero había caído o se había rendido. Para acuchillar, el jinete se entrenaba dirigiendo su impulso hacia abajo; de ese modo, aunque su oponente se agachara en la silla (maniobra defensiva reflexiva común), la hoja todavía daría en alguna parte de su cuerpo.

Sunday, October 18, 2009

A menudo se ha criticado con dureza a Weyrother por su conducta temeraria. No obstante, se debería señalar que sus observaciones eran correctas y que, en aquellas circunstancias, el plan era apropiado. Lo que Weyrother y los rusos no sabían era que Napoleón había ordenado al mariscal Davout que realizara una marcha forzada desde Viena con todo o parte de su cuerpo para llegar al campo de batalla el día 2 de diciembre. El 1 de diciembre por la tarde Davout se encontraba a 8km de Telnitz, después de haber cubierto 65km con 10.000 hombres en un solo día. Realmente era un logro extraordinario. Sin embargo, por todo lo que se ha escrito sobre la batalla de Austerlitz, las probabilidades, la posición y el plan estaban a favor de los aliados. La niebla precedió al “sol de Austerlitz”, cubriendo el terreno bajo durante varias horas. Desde los Pratzen, el zar Alejandro I y su Estado Mayor apenas podían ver al Goldbach abajo. El tiempo atmosférico favoreció a los franceses. Davout despertó a sus hombres temprano con la esperanza de llegar a Telnitz antes del ataque ruso. Aunque la niebla no desbarató las columnas aliadas en los montes, la naturaleza misma de esas columnas y las maniobras en oblicuo que era necesario para trasladar 40.000 hombres hacia el sudoeste llevaron a la confusión cuando regimientos y mandos se entrelazaban. Quizás el mayor defecto de los ejércitos aliados en ese fatídico día fue la falta de un liderazgo centralizado. Cada columna tenía un comandante y órdenes específicas, pero ningún general dirigía la batalla después de haber distribuido las órdenes. El general Weyrother, que propuso el plan, era un oficial del Estado Mayor, y el zar Alejandro había dejado al margen al general Kutusov, el general ruso de mayor antigüedad el día de la batalla. El emperador Francisco I de Austria era un mero observador, y en cualquier caso no era soldado. Si los planes hubieran ido como correspondía, esto no hubiera sido un problema, pero los cambios en la batalla requerían una estructura de mando adecuada. La confusión entre los montes Pratzen se solucionó finalmente después de una demora de dos horas. Cuando las columnas descendían hacia el Goldbach, el ataque se produjo a oleadas, permitiendo a los franceses dirigirse al punto crítico según iban apareciendo, en vez de realizar un único ataque violento y aplastante. Aunque el número de rusos pesaba demasiado cuando tres de las cinco columnas entraron en las posiciones francesas de Telnitz y Sokolnitz, a las 09:30 horas la llegada a tiempo de los refuerzos de Davout fue suficiente para evitar que se rompiera la línea. Se quedaron dos columnas aliadas, pero, dadas las circunstancias, a ninguna se le destinó a romper el Goldbach. El general Buxhowden controlaba el asalto sobre el flanco derecho francés, y mientras la mayor parte de su mando estaba involucrado en un acalorado combate entre Telnitz y Sokolnitz, mantenía en reserva a la cuarta columna del general Dmitry Dokhturov (1756-1816). Una vez que la división de Davout había apuntalado las defensas francesas, Buxhowden no consiguió entregar esas fuerzas. La lucha era desesperada y el peso de otra columna podría haber hecho girar al flanco francés claramente, pero no se envió y el Estado Mayor del zar no podía ver el combate del Goldbach desde su posición en los montes. En cualquier caso, era imposible cambiar la situación, ya que Napoleón, observando que las columnas aliadas dejaban los Pratzen ordenó a dos cuerpos de infantería, a su Reserva de Caballería y a la división de granaderos que atacaran en los montes. El avance del cuerpo francés sorprendió a los aliados. A las 10:00 horas, sólo la Guardia Imperial rusa y dos divisiones austrorusas permanecían en los montes. Las dos divisiones del mariscal Soult avanzaron hacia la cumbre, donde se enfrentaron a los regimientos austriacos y rusos. Estos lucharon con fuerza pero no consiguieron detener el ataque francés. El I Cuerpo del mariscal Bernadotte se trasladó directamente al Steré Vinohrady (viñedos antiguos), el cuartel general de los aliados. El zar Alejandro y el emperador Francisco I tuvieron que huir de su posición de ventaja cuando el gran Duque Constantino (1779-1831) dirigía a la Guardia Imperial rusa al contraataque. La lucha por el control de lo Pratzen fue violenta. Aunque finalmente las divisiones de Soult echaron de los montes a los austriacos y a los rusos, y Bernadotte paralizo a la Guardia rusa, Napoleón desplegó sus reservas, entre ellas a su propia Guardia Imperial, para asegurar la zona. Poco después de las 13:00 horas el ejercito aliado estaba partido en dos, las columnas del Goldbach se habían separado de los rusos al mando del general Bagration, que estaba situado al norte de los Pratzen. El centro ruso se reagrupo desesperado y organizo una retirada. El tenaz Bagration retuvo al V Cuerpo del mariscal Lannes en la carretera de Olmütz durante gran parte de la mañana. Sin embargo, la victoria de Napoleón en los montes permitió la entrada del cuerpo de caballería del mariscal Murat a primera hora de la tarde. El ataque desvío en seguida al flanco ruso. A lo largo del Goldbach, los franceses expulsaron con éxito a los rusos de Telnitz y Sokolnitz, pero estaban agotados. Buxhowden todavía tenia a sus reservas, pero al mediodía la situación en los Pratzen estaba clara y el general ruso se preparo para enfrentarse a un ataque del cuerpo de Soult por el norte. Atrapados entre dos cuerpos franceses y con los estanques helados en su retaguardia, Buxhowden logro sacar a sus columnas mientras Soult descendía de los montes.
La victoria de Napoleón fue decisiva y completa. El ejército aliado, dividido ahora en tres (Bagration, el zar y Buxhowden) intento con desesperación retirarse en cierto orden y reunirse con sus camaradas en algún lugar hacia el este, hacia Austerlitz. Los franceses perseguían y hostigaban, aunque con cautela, a la columna en retirada ya que la caballería rusa y austriaca conducía hábilmente la retaguardia manteniendo la distancia. Cuatro días después, el príncipe John Liechtenstein (1760-1836), emisario de Francisco I, firmo un armisticio que ponía fin a la guerra de la Tercera Coalición.
Glorioso, el sol de Austerlitz saludaba con orgullo al Emperador Napoleón el grande.

Friday, October 16, 2009

La destrucción del ejército austriaco en Alemania fue un golpe muy duro para el archiduque Carlos. El general austriaco, joven y capaz, todavía dirigía a los ejércitos de campaña más grandes, y desde su posición en Venecia retiro hasta Viena al último ejercito del Imperio. Perseguido por el Ejercito francés de Italia al mando del mariscal Masséna y cortado por el VI Cuerpo del mariscal Ney que le bloqueo el paso hacia Viena, Carlos se volvió hacia el este, hacia Hungría. El archiduque Fernando, mientras tanto, reunía a varios contingentes en Praga. Los rusos destinaron a su ejército al conflicto en varias etapas. El general Mikhail Kutusov (1745-1813) dirigía el primer ejército de 50.000 hombres hacia la frontera bávara. Cuando le llegaron las noticias de la capitulación de Ulm, el astuto general lucho una tenaz retaguardia hacia Viena y después hacia el norte para unirse a los otros dos ejércitos rusos que llegaban desde Polonia. A mediados de noviembre, Viena se encontraba en manos francesas y los ejércitos del zar Alejandro I (1801-1825) estaban concentrados en Moravia con 20.000 austriacos, la mayoría de ellos reclutas, preparados para reanudar la ofensiva. Napoleón entro en Moravia por el norte para enfrentarse a los ejércitos ruso-austriacos antes de que Prusia se uniera a la guerra. Se llevo con él a tres cuerpos (I, IV, V), a la Guardia Imperial y a un cuerpo de caballería, dirigido por su cuñado, el mariscal Joachim Murat (1767-1815). Es innegable en la alta estima y confianza, en cuanto al combate se tratare, tenia el emperador por el mariscal Murat, unos de los hombres más valiosos del ejército de Francia. Dejo al III Cuerpo del mariscal Davout en Viena para que vigilara al archiduque Carlos en Hungría. Sus aliados bávaros al mando del general Karl-Philipp von Wrede (1767-1838) avanzaron contra el archiduque Fernando cuya posición podría amenazar las comunicaciones de Napoleón en Viena. El desastre del Ejército austriaco en Ulm reflejo los claros defectos de liderazgo político y militar de los Habsburgo que rodeaban al emperador. Francisco I huyo con su sequito buscando seguridad en el ejercito del zar Alejandro, y allí sus consejeros seguían animando a continuar la guerra. El archiduque Carlos comento que su hermano estaba rodeado de “idiotas y de locos”.
Pero el Ejército ruso había actuado bastante bien contra los franceses. Kutusov se había impuesto a la avanzadilla francesa en Amstetten un mes antes, y el general Peter Bagration (1765-1812) mantuvo acorraladas a las fuerzas superiores francesas en Hollabrun durante la retirada en Moravia. Los generales rusos no carecieron de sangre fría, pero hubo desacuerdos entre ellos durante la acción. Kutusov aconsejaba cautela. Prefería que el zar esperara a los prusianos para entrar en Bohemia. Alejandro y los generales Franz von Weyrother (1755-1806), conde von Buxhowden (1750-1811) y Bagration exponían que la situación permitía la ofensiva. Había pocas razones para esperar. Superaban a Napoleón en número, y si se podía alejar de Viena su flanco estratégico, seria atrapado. El destino de Mack bien podía ser también el de los franceses. El 1 de diciembre el ejército aliado tomo posiciones en los montes de Pratzen y vigilaban al Ejército francés, que se encontraba debajo. Al norte de los montes estaba el camino principal del oeste hacia Olmütz, cuartel general de Napoleón. Al sur, los lagos helados protegían el flanco y al oeste corría el arroyo Goldbach. Desde lo alto los aliados observaron el despliegue de Napoleón y calcularon con seguridad su aparente debilidad. El Ejército francés estaba colocado al frente, a lo largo de 6,5 km, con el IV Cuerpo del mariscal Nicolas Soult defendiendo dos terceras partes de la línea. De las tres divisiones de Soult, la del general Claude Legrand (1762-1815) ocupaba el Goldbach desde Telnitz a Kobelnitz, en un frente de unos 3,2 km, interrumpido únicamente por el castillo Sokolnitz y dos estanques. El volumen del Ejército francés, unos 45.000 hombres, estaba concentrado en el flanco izquierdo, bloqueando el camino de Olmütz y al sur. Allí situó Napoleón al intrépido V Cuerpo del mariscal Jean Lannes (1769-1809), en primera línea, con el I Cuerpo de Bernadotte, la división de granaderos del general Nicolas Oudinot (1767-1847), la Guardia Imperial y la Reserva de Caballería presionando en un espacio de no mas de 4 km2. El general Weyrother, jefe del Estado Mayor de Alejandro, llego a la conclusión de que el despliegue aparentemente defectuoso dejaba a su ejército vulnerable a un ataque de flanco a lo largo del arroyo Goldbach. El ejército aliado, dividió en cinco columnas, avanzaría a lo largo del frente y tres columnas caerían sobre el flanco derecho francés entre Telnitz y Sokolnitz. Resumiendo, 40.000rusos avanzarían sobre menos de 10.000 franceses. La caída del flanco derecho de Napoleón obligaría al emperador a negarse a que su flanco se alejara de Viena y después aislarían a su ejército, haciéndole retroceder hasta Olmütz.
O al menos esto pensaba que pasaría.

Wednesday, October 14, 2009

La victoria de Napoleón sobre los rusos y austriacos en Austerlitz fue quizá la mas decisiva y espectacular, comparada solamente a la victoria de Cannas o Gaugamela. El emperador francés y su ejercito de 60.000 hombres se encontraban a 65 Km. al norte de Viena, frente a un enemigo superior en numero, 89.000. Al sudeste, en Hungría, el archiduque Carlos estaba al mando de 90.000 hombres y se encontraba a gran distancia de la capital austriaca. Al noroeste, en Bohemia, el archiduque Fernando (1754-1806) ocupaba Praga, pero empujo a sus divisiones al sur. Sin embargo, el Ejército prusiano era el que mas le preocupaba a Napoleón. Aunque su país no estaba en guerra con Francia oficialmente, se sabía que andaba con muchas ganas de hacerlo; el monarca prusiano Federico Guillermo III (1770-1840) envío a Viena a su ministro de asuntos exteriores, el conde Von Haugwitz (1752-1832), para presentarle a Napoleón un ultimátum: o cesaban las hostilidades o Prusia se uniría a la coalición aliada. (¿Por qué será que siempre los aliados son los indecentes cobardes que siempre se quedan con la victoria?). el emperador se reunió brevemente con el ministro prusiano y no le permitió presentar la amenaza, anticipando, como era de esperar de un genio como Napoleón, la jugada del prusiano. El ultimátum prusiano tendría que esperar hasta que se decidiera la batalla.
Napoleón, como Federico el Grande antes que él, era a la vez líder militar y político de su estado. El poder estaba personalizado y encarnado en el individuo, y de ese modo las ambiciones personales de los gobernantes se trasladaban a la dedicación del estado para lograr esos fines. De ese modo, aunque Napoleón luchaba en una posición de desventaja en Austerlitz, estratégicamente hablando, consiguió una victoria decisiva sobre sus enemigos. El resultado no fue únicamente una victoria militar, sino la consolidación de las conquistas francesas en Italia y Alemania que habían comenzado en 1792. La batalla es un brillante ejemplo de la superioridad organizativa del Ejército francés, de liderazgo veterano e ímpetu. No obstante, no se debe asumir que los rusos y austriacos lucharan mal, sino todo lo contrario, eran duros combatientes lo que aumenta aun mas el valor del triunfo de Napoleón el Magnifico. Austria, Rusia y Gran Bretaña formaban la columna vertebral de la Tercera Coalición, pero la mayoría de las fuerzas continentales eran abastecidas por los Habsburgo de Austria. Así, la mayor dificultad a la que se enfrentaron las coaliciones antifrancesas a partir de 1792 fue que permitieron que sus intereses individuales, tanto territoriales como dinásticos, interfirieran en la conducta de la guerra. Karl Mack, ahora intendente general del Ejercito Habsburgo, había logrado notable poder e influencia sobre el emperador Francisco I (1768-1835) y aconsejo al monarca que atacara en Italia y Alemania antes de que llegaran sus aliados rusos a mediados de octubre. De ese modo, el archiduque Carlos, hermano de Francisco I, tomo el mando del ejercito destinado a Italia, mientras Mack y el archiduque Fernando invadían Bavaria, aliado francés, y tomaban posiciones alrededor de Ulm un mes antes de la llegada del ejercito ruso. La Gran Armada de Napoleón estaba en la costa del Canal, esperando a que llegara una flota franco-española que nunca llegaría. Cuando se avecinaba una guerra continental en agosto, Napoleón se olvido de la ilusión de cruzar el canal hacia Inglaterra y volvió a desplegar a su cuerpo hacia el Rin. El rápido movimiento de 120.000 hombres divididos en cinco corps d’armée desde el Pas-de-Calais y Holanda hasta la frontera alemana (mas de 800 Km. en 30 días) fue una hazaña tremenda que solo podía realizar Napoleón el grande. Mack preveía que el repliegue francés no tardaría menos de dos meses, tiempo más que suficiente para que llegaran los aliados. No contó con la flexibilidad de los corps d’armée franceses ni con su habilidad para moverse rápidamente por rutas paralelas sin un apoyo logístico sustancial. Sin embargo, Napoleón sacaba provecho de la capacidad de su ejército para soportar marchas forzadas y reabastecerse de las ciudades fortaleza en el Rin. Además firmo acuerdos militares con los príncipes de Bavaria, Wurttemberg y Baden para que proporcionaran alimentos y forraje a su ejército una vez hubiera cruzado a Alemania. Aunque sorprendidos por la velocidad del avance francés, Mack se preparo para recibir una ofensiva francesa frontal. No obstante, a los diez días de haber cruzado a Alemania el Ejército francés, resultaba demasiado claro para Mack y el archiduque Fernando que Napoleón les había tendido una trampa. El cuerpo francés situado al oeste de Mack distraer su atención, mientras la mayoría del ejército se trasladaba hasta el norte y luego al este para llegar al Danubio y a su flanco derecho. Rápidamente, Mack concentro a sus divisiones periféricas de Ulm mientras los franceses apretaban la cuerda. Dos cuerpos franceses se trasladaron a la frontera bávara para evitar que los rusos, que se acercaban con rapidez a la frontera, alcanzaran a los austriacos asediados. Los otros cuatro cuerpos envolvieron al ejército de Mack.
Fracasaron varios intentos por romper el cerco, y el archiduque Fernando tuvo éxito al llegar a Bohemia con menos de 2.000 soldados de caballería. El 18 de octubre Mack había rendido a todo su ejercito, 20.000 hombres. El resto se había dispersado o había sido capturado durante las semanas anteriores.

 

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